Bogotá / Colombia,


23 de noviembre de 2018 - Discurso de clausura del XV Congreso Nacional de la Infraestructura

Señor Presidente: hace ya varios años, oficiando yo como senador de la República, le pedí a usted que hiciera parte de mi equipo de asesores. No pudo usted aceptar tal encargo, y supe entender de sobra sus disculpas y razones. Hoy me precio de haberle extendido tal invitación. Las razones saltan a la vista: lo veo dirigiendo los designios de la patria, y trabajando de la mano con el gremio que me honro en presidir. 


El gran pacto por Colombia


Desde el preciso instante de su llegada a la Casa de Nariño, Presidente, trazó usted un derrotero cuyas bases se sientan sobre los pilares de la legalidad, el emprendimiento y la equidad. Tres elementos fundamentales para construir una mejor sociedad y, de paso, esenciales para consolidar lo que usted mismo ha denominado el Gran Pacto por Colombia. Un pacto a todas luces necesario, que debe incluir al sector de la infraestructura entre sus aliados principales.

En aras de robustecer ese pacto por Colombia, resulta imposible pasar de soslayo la cantidad de atributos que se desprenden de la infraestructura: competitividad, conectividad, generación de empleo, emprendimiento, crecimiento económico, bienestar social, mejor calidad de vida, seguridad… En fin, un listado de beneficios que no solo convergen y complementan de forma directa su pacto por Colombia, sino que son argumento de sobra para seguir convirtiendo a la infraestructura en turbina esencial del progreso.         


La infraestructura permite que los países avancen


Si de hablar de los atributos intrínsecos a la infraestructura se trata, qué mejor ocasión esta para citar experiencias de algunos países del vecindario. Basta recordar el caso chileno, donde a lo largo de una década fueron invertidos cerca de US$ 30 mil millones en nuevas infraestructuras. El resultado fue notorio: entre 2015 y 2017 ese país escaló 11 puestos en el indicador de calidad de las carreteras del Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial. 


No muy diferente es lo que sucedió en México. Allí, el gobierno de Felipe Calderón impulsó un cuantioso plan de inversión en carreteras. Después de sortear las vicisitudes propias de dicha inversión, los mexicanos lograron entre 2008 y 2015 mejorar 14 posiciones, en el indicador de calidad antes mencionado. 


En Colombia los efectos no tienen por qué ser distantes. Estimaciones realizadas por la Cámara de la Infraestructura indican que una vez entren en funcionamientos las vías 4G, el país remontaría 31 posiciones en el indicador del Foro Económico Mundial. Esto es, quizás, el mejor incentivo para jugársela a fondo por el 4G. 


Programa de Cuarta Generación de Concesiones


Son varios años ya, durante los cuales el debate del sector ha girado en torno al devenir del Programa 4G. Debate que, sin duda, ha traído consigo convergencias y desencuentros. Pero más allá de la efervescencia de las discusiones, lo cierto es que desde el gremio hemos puesto el pecho en defensa de tan ambiciosa apuesta. Y aunque es mucho lo esgrimido en esa defensa, aún falta trecho por recorrer para desplegar sobre la mesa el total alcance del 4G. Que sea entonces esta la oportunidad.


Antes de entrar en materia, vale la pena dar una mirada general al Programa: está constituido por 30 megaproyectos de concesión que franquearán más de un centenar de municipios a lo largo y ancho del territorio nacional. A su vez, los 30 proyectos mencionados se subdividen en 166 tramos. Tramos que se conocen en el argot técnico como unidades funcionales y que, entre otras cosas, demandan inversiones que fluctúan entre 40.000 y 300.000 millones de pesos. Cada uno de esos tramos es equivalente a hablar de una iniciativa per se, que entra al servicio de la ciudadanía con inversión 100% privada. 


Pues bien, es grato para mí decirle, Señor Presidente, que a la fecha, y de acuerdo con los cronogramas previstos en los contratos, ya se encuentran en servicio varias de esas unidades funcionales.


Pero hay otras razones de peso, para mantener el optimismo. Los 14 proyectos que hoy cuentan con cierre financiero han movilizado recursos de apalancamiento por más de 21 billones de pesos. Además, en algunas concesiones, fue posible concretar la financiación de la etapa de construcción, mediante el mercado de capitales. Estos hechos son la demostración de que los inversionistas y la banca han creído en esta apuesta de país.


Ahora bien. Es cierto que no todos los proyectos han logrado su cierre financiero, pero, en realidad, cada uno de ellos cuenta ya con aportes de capital propio y esquemas de financiación de corto plazo, que les han dado la liquidez que necesita el concesionario para avanzar, y cumplirle al país, con la entrega a tiempo, de las unidades funcionales ya mencionadas. 


La urgencia de la ‘gestión contractual’ en las 4G


No lo desconozco, Presidente: supongo que, en medio de los tropiezos que han presentado algunas obras importantes, muchas habrán sido las cavilaciones suyas sobre la suerte de la infraestructura. Sin embargo, los anuncios de hace tres semanas, orientados a despejar múltiples problemas asociados a la gestión contractual de los proyectos de 4G, son prueba de que usted está convencido de que la infraestructura es gran aliada de su plan de gobierno. 


Su mandamiento, Presidente, en el sentido de empezar a romper cuellos de botella que venían afectando la buena marcha de las 4G es, en efecto, un paso en la dirección correcta: cada uno de los proyectos del programa son un ser vivo de 25 o 30 años, cuya existencia debe atravesar una etapa de gestación, crecimiento y maduración. De ahí la necesidad, justamente, de hacerle un seguimiento detallado a cada concesión, día a día, durante su larga vida.


El anuncio oficial de quitar trabas a la marcha de las 4G, confirma entonces, que ni usted ni el equipo de connotadas mujeres que lo acompañan, han dudado un segundo del potencial que tiene la infraestructura. Equipo encabezado, vale recordar, por la señora Vicepresidenta, la doctora Martha Lucía Ramírez, en llave con la ministra Ángela María Orozco. Ellas, al igual que usted y nosotros, los privados, estamos obligados a continuar llevando la turbina de la infraestructura a velocidad de crucero.


Queda pendiente, sin embargo, el trámite de una ley estatutaria de consultas previas que, por una parte, respete los derechos de las comunidades arraigadas en terruños ancestrales y que, de otro lado, permita el desarrollo expedito de proyectos estratégicos para el progreso del país.


La financiación de los proyectos


Ahora bien, Presidente, con todo el pragmatismo debo decirle que si de verdad queremos concretar los cierres financieros que están pendientes en las 4G, debemos garantizar condiciones de mercado donde exista seguridad jurídica.


Para nadie es un secreto que los desafortunados acontecimientos relacionados con Odebrecht –los cuales el gremio rechaza con vehemencia– evidenciaron que había un vacío normativo frente a lo que podría ocurrir con los terceros de buena fe, ante la causal de nulidad en un contrato de concesión. 


Tal circunstancia, sin embargo, fue resuelta a comienzos de este año gracias al artículo 20 de la ley 1882 de 2018. Artículo cuya médula espinal sostiene la tesis de castigar sin contemplación alguna a todo aquel que atente contra la administración pública. Y reconoce, además, la existencia de terceros de buena fe, como trabajadores, proveedores y financiadores de un proyecto, que no tienen por qué responder por delitos que no cometieron. 


Contra algunos incisos del referido artículo, Señor Presidente, cursa una demanda en la Corte Constitucional. Confiamos, no obstante, en que el alto tribunal preserve las garantías jurídicas que respaldan a los terceros de buena fe y a las partes de un contrato. Por más apocalíptico que parezca, sin tales garantías difícil lograr la financiación faltante, y garantizar, por ende, la buena suerte del programa en su conjunto.


Infraestructura: una aliada de la recuperación económica


Los hechos son tozudos: hoy por hoy no hay ningún sector en la economía -incluso ningún país de Latinoamérica- que esté ejecutando inversiones equiparables con los 40 billones de pesos que demanda el 4G. Este monto, significa consumo de materiales, producción de valor agregado y por supuesto, algo que a usted le toca la fibra, señor Presidente: generación de empleo formal. Un estudio, elaborado de manera conjunta entre la Cámara de la Infraestructura y Fedesarrollo, confirma que el 4G podría aportar al crecimiento, en promedio, casi medio punto porcentual anualmente. 


Los factores de crecimiento, sin embargo, no se circunscriben a lo que está ocurriendo con las 4G. Los modos portuario y aeroportuario, por su parte, han sido bastión de crecimiento en la medida en que su evidente progreso ha servido para marcar un hito trascendental dentro de la revolución que ha vivido el sector en los últimos años. 


Las cifras así lo demuestran: en los puertos del país se han invertido cerca de $4,6 billones a lo largo de la última década, cifra no muy distante a los $6 billones que han recibido para su modernización buena parte de los aeropuertos del territorio nacional, durante el mismo lapso.


Así es como la turbina de la infraestructura, esta vez imprime su impulso en favor del desempeño económico y fiscal. 


Descoordinación institucional


En contraste con las halagüeñas cifras destacadas en estas palabras, Señor Presidente, hay que advertir que el sector privado está sometido a un alto grado de descoordinación institucional por parte del Estado, en relación al elevado número de entidades públicas que toman decisiones ligadas a la operación y el desarrollo de los modos portuario y aeroportuario. 


Sumado a lo anterior, en materia portuaria, es verdad que la Ley primera de 1991 ha traído consigo modernidad, eficiencia y competitividad para los puertos del país. Pero, también es cierto que el Estado debe enfrentar importantes retos si de verdad quiere preservar las virtudes del modelo portuario. 


Así es como acompañamos la decisión de la señora Ministra de realizar un estudio de carga que permita identificar los flujos de demanda que existen entre las terminales portuarias y las actuales rutas de comercio internacional. Esperamos que este sea el caldo de cultivo para no frenar la modernización de los puertos, pues, solo resta decir que los cambios perduran cuando los desafíos se afrontan de manera integral.


Ahora bien, la agenda de políticas públicas del sector aeroportuario muestra señales de estar bien enfocada. Con agrado celebramos la presentación del Plan 20-30 que ha liderado el actual director de la Aeronáutica Civil. Estamos convencidos de que los ejercicios de planeación de mediano plazo son los mejores aliados de las buenas decisiones, sobre todo si se tiene en cuenta que a la fecha hemos alcanzado una movilización anual de pasajeros cercana a los 55 millones, cifra que sin duda continuará en ascenso. 


Proyectos estratégicos


Presidente, en una coyuntura tan trascendental en materia económica como la que enfrenta el país en este momento, es determinante priorizar sobre aquellos proyectos que garanticen la prestación eficiente del servicio en los corredores de comercio exterior. Sin la puesta en funcionamiento de estos corredores es imposible avanzar hacia un sistema de transporte más eficiente. No podemos permitir que los esfuerzos que se hagan, tanto del lado público como privado, para que la industria repunte, se desvanezcan al no contar con rutas que optimicen los tiempos de viaje de las mercancías. 


Así las cosas, acompañamos al Gobierno en la priorización de obras estratégicas como el Túnel de La Línea y el corredor Buga-Buenaventura; de igual manera, en la estructuración de la nueva APP para la navegabilidad del Río Magdalena, además de la suerte que correrán las obras de la Ruta del Sol en lo que corresponde al sector entre Villeta y Guadas, y el tramo II entre Puerto Salgar y San Roque. También celebramos la decisión del Gobierno de echar a andar el modo férreo. 


Hay que cambiar la narrativa


Hay que tener presente que la infraestructura no es solo competitividad. Es un tema que toca de forma directa al más humilde de los colombianos. Hace ya un par de meses, en una de las primeras reuniones que sostuvimos con la Ministra Orozco, ella con mucho tino nos invitó a cambiar la narrativa del sector. Llevamos años hablando sobre competitividad, dobles calzadas, pistas de aterrizaje y terminales marítimas, fluviales y aéreas, y poco hemos hecho por visibilizar los cambios sociales que se suscitan como consecuencia de la inversión en infraestructura. 


Quisiera, por lo tanto, y con su venia Presidente, ceder un par de minutos de mi intervención para que usted y toda la concurrencia escuchen el testimonio de aquellos colombianos a los que la infraestructura les ha significado una mejora inimaginable en bienestar y calidad de vida, y que les ha permitido, además, palpar con sus propias manos la cercanía del progreso. 


Presidente, esto es avanzar hacia un país más equitativo. 


Como lo evidencia el testimonio de Andrés sobre el aeropuerto de Quibdó, en muchos lugares de nuestra geografía la infraestructura ha significado presencia del Estado, es la economía de la región y su orgullo. Como nos lo recordó el pequeño Sergio, qué sería de sus días, sin esa nueva carretera. 


Aunque hablamos de esto todos los días, debo confesarle que mientras se producía este video me sorprendí, aún más, del poder transformador de la infraestructura. A veces, nos distraemos entre las cifras de ahorro en tiempos de viaje, cuando, en realidad, lo que debemos rescatar es que cada peso que invertimos en infraestructura son vidas salvadas, mercados mejor abastecidos y oportunidades reales para todos, sin importar la ciudad donde vivamos. 

La infraestructura es emprendimiento


La infraestructura no es solo competitividad y equidad, también es emprendimiento. Señor Presidente, cada uno de los kilómetros de vías o de metros cuadrados de terminales portuarias y aeroportuarias del país, han sido construidos de la mano de las empresas de ingeniería que hoy lo reciben aquí. 


Este cúmulo de ingenieros emprendedores, conforma un nicho empresarial robusto. De acuerdo con cifras de las cámaras de comercio, en Colombia el promedio de vida de las empresas bordea los 15 años. En contraste con esta estadística, las firmas dedicadas al negocio de las obras civiles alcanzan los 20 años, y las que logran trascender a la segunda generación, es muy probable que lleguen a celebrar medio siglo de existencia. 


Sumado a esto, las compañías de ingeniería son, también, generadoras de empleo de calidad. Un estudio liderado por el gremio sobre la mano de obra de sector, concluye que los empleos directos son formales en su totalidad. Y demuestra, además, que cerca de las tres cuartas partes de las empresas cuentan con programas orientados a la generación de puestos de trabajo en las zonas de influencia de los proyectos, así como enfocados en la empleabilidad femenina. 


Señor Presidente, la infraestructura es, también, la turbina que estimula el desarrollo.  


Las pymes de ingeniería y el pliego tipo


Contrario al imaginario colectivo, las firmas de ingeniería son en su mayoría pequeñas y medianas. De hecho, ellas representan más del 90% de la industria. En las regiones, ellas encuentran las puertas cerradas. Allí mandan la parada los procesos licitatorios amañados y los llamados ‘pliegos sastre’, hechos a la medida del interés corrupto de quienes financian las campañas políticas. Por ese camino se están robando al país, señor Presidente.   


Es por esta razón que insistimos en la figura del pliego-tipo, vinculante por ley. Queremos proponerle, por lo tanto, priorizar la reglamentación del artículo 4º de la Ley 1882, que desde el pasado 15 de enero consagra esta figura, la del pliego-tipo, y que la defendamos, conjuntamente, de cara a la demanda que cursa en su contra en la Corte Constitucional.


El 2019 será un año colmado de retos, entre los cuales está la planeación de los usos del presupuesto bienal de regalías. Contrario a las restricciones fiscales de la Nación, las regiones cuentan a través de esta fuente con cuantiosas sumas de recursos que pueden destinarse a la construcción de obras de infraestructura. No obstante, para que esta inversión salga bien debemos blindarla con el pliego-tipo, el cual se constituye en un requisito imprescindible para hacer viable el emprendimiento en las regiones y para alcanzar el objetivo de la legalidad, bastión de su gobierno.


Lucha contra la corrupción 


Ahora, más allá del pliego-tipo, compartimos otros esfuerzos que se puedan hacer en la lucha contra la corrupción. Esa lucha, también ha sido nuestra bandera, y a usted le consta, Presidente. Hacemos explícitas, no obstante, graves preocupaciones sobre el alcance de dos proyectos que hoy cursan en el Congreso:


El primero de ellos (próximo al cuarto debate), por medio del cual la Fiscalía General se abroga una nueva facultad: la de solicitar la suspensión de pagos al contratista cuando tuviese sospechas de la comisión de actos delictuales, sin haberlo vencido en juicio. Dicha pretensión, no solo desconoce el principio universal del debido proceso, sino que además deja a merced de las interpretaciones la viabilidad financiera de los proyectos. 


El segundo, radicado conjuntamente por la Procuraduría General y el Gobierno, (y próximo a surtir el primer debate), pretende que la caducidad de un contrato como consecuencia de un acto delictivo esté amparada por la póliza de cumplimiento, a pesar de que la conducta dolosa no es asegurable. Además, extiende a las compañías aseguradoras sanciones previstas para el contratista corrupto. Estos mandatos, no cabe duda, podrían afectar gravemente el aseguramiento de las obras de infraestructura.


La pertinencia y el buen uso del ‘anticipo’


Es fundamental, de otra parte, que en el diseño de los proyectos de infraestructura se reconozca el ejercicio emprendedor que está implícito en la ejecución de las actividades ingenieriles. Si bien es cierto que los funcionarios encargados de los procesos de selección deben centrar todos sus esfuerzos en salvaguardar los recursos del Estado, también es cierto que hay que trabajar en favor de la viabilidad del proyecto. Así las cosas, debemos romper el paradigma que se construyó en el pasado alrededor de figuras legítimas como el anticipo en la obra pública. 


Al fin y al cabo, ser el ganador de un proceso competitivo de selección bien diseñado tiene un componente de incertidumbre. Por tanto, el anticipo se constituye en un mecanismo de financiación que garantiza que la empresa cuenta con los recursos necesarios para dar inicio inmediato a la obra, mientras ajusta su programación de caja a los requerimientos del proyecto.


Además, el temor alrededor del anticipo es infundado. Dicha figura está protegida por la fiducia que debe constituirse para su manejo. Cuenta, también, el anticipo, con las respectivas pólizas de respaldo. Ambos instrumentos están enfocados a salvaguardar su buen uso. 


Nos preocupa, de otra parte, un asunto de especial sensibilidad para la contratación, en particular de las pymes: me refiero a la distorsión del loable propósito de emplear personas en condición de discapacidad, el cual ha derivado en la comercialización perversa de dicha población. Se han creado mecanismos, desafortunadamente, para proveer personas en condición de discapacidad, con fines mercantiles. 


Señor Presidente, este gremio lleva 15 años empuñando las banderas de la buena ingeniería. Somos los primeros en reclamar sanciones para las empresas que incumplen. Estamos seguros de que la aplicación efectiva de los mecanismos coercitivos definidos en la norma, es una medida que ayudará a la depuración del mercado y a incentivar mejores prácticas comerciales en esta profesión. 


Plan Maestro de Transporte Intermodal y proyectos urbanos


Encuentra su gobierno un Plan Maestro de Transporte Intermodal 2015-2035, el cual fue elaborado por Fedesarrollo con base en un ejercicio de prospectiva macroeconómica bien fundamentada, y en el que participó activamente la reputada firma inglesa Steer Davies. 


Es precisamente este ejercicio el que fundamenta el proyecto de la transversal que unirá a Buenaventura con Puerto Carreño y que hemos denominado la Carretera del Siglo 21. Esto es pensar en grande. Faltan años para convertir esta vía en realidad: lo importante es que ya estamos dando pasos en la dirección correcta para que, a través de ese corredor, Pacífico-Orinoquia, logremos conectar el gran potencial de la Altillanura con los mercados que ofrece la Costa Pacífica.


Lo invitamos entonces a encontrar en el PMTI un aliado de su plan de gobierno. Si bien es cierto que en dicho plan se encuentran proyectos de la envergadura del antes mencionado, esta herramienta cuenta, también, con una estrategia orientada a hacer más eficientes los pasos urbanos que deben sortear las rutas por las cuales se moviliza el comercio que mueve a la economía. 


La fuerza de la turbina de la infraestructura, se ve repotenciada, además, con la dinámica que han cobrado grandes inversiones en las principales ciudades. El Metro de Bogotá es prueba de ello. Ponemos al servicio del país toda la voluntad de este sector, a fin de que su plan de gobierno pueda ser impulsado, también, por la gran turbina de la infraestructura. 


Señor Presidente, también hacemos votos para que, tanto su Ley de Financiamiento, como su Plan Nacional de Desarrollo, otorguen al sector de la infraestructura la importancia estratégica que se merece. 


Los consultores, constructores, concesionarios y proveedores que hacen parte de este gremio, renuevan su compromiso con la Nación y por ende le apuestan con fervor al Gran Pacto por Colombia. 



Comentarios (1)

zsswrabpin
Hace 1 semanas y 5 dias

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